Star Wars Camino a la Oscuridad

¿Un nuevo Rimbo?

Dantooine, base rebelde 10:46 A.M.

Allí estaba, frente mía, ese bith del que me han contado tantas batallas y misiones a sus espaldas. Se estaba formando una leyenda entre nosotros, los rebeldes, y yo. estaba allí para verlo llegar a lo más alto. Dispuesto a saludarle me acerqué a él, sentía nervios y un nudo en la garganta, me puse delante de su x-win, él estaba allií arriba limpiando la cabina, algo rutinario en este planeta en esta época de lluvias.

-Disculpe! – El bith se giró, se quitó las gafas y se me quedó mirando. Una eminencia mirándome! No me lo podía creer!
-Hazme un favor colega, abre esa caja que tienes a tus pies.

Miré bajo mía y tenia una pequeña caja de herramientas.
¡Si señor! le respondí demasiado nervioso, creo que le ha molestado mi voz aguda.

Cuando abri la caja no podia creer le que se hallaba dentro. No eran herramientas ¡sino abarbusto! bolsas y bolsas! cerrando la caja rapidamente y mirando alrededor por si había alguien

¡Señor Esto es ilegal. – dije susurrando.
-Ya lo sé. -dijo el bith también susurrando.
-Es usted el señor Rimbo? el famoso Rimbo?
Poniéndose de pie en el x-win e hinchando pecho y con su voz afónica respondió:
-Sí, así es.

La luz de los soles impedía verlo con claridad, parecía un ángel, pero pronto sabría que sólo era un patán.
Saltó del x-win recién limpio, y aterrizó con tal mala suerte que sus pies fueron a parar a un charco de barro.
- Mierda! – fue lo único que salió de su boca antes de que aire angelical desapareciera.
- Qué quieres chico? – Mientras se encendía una pipa de abarbusto.
Es usted el rebelde Rimbo? – Ya no me apetecía llamarle señor.
- Sí, así es chico. Cómo sabes mi nombre?
- Bromea? Es usted de lo único que se habla cuando se vuelve de una misión. En la última fue a rescatar a unos soldados rebeldes presos del imperio con una reducida tropa y terminó explotando toda la base enemiga.
- Jajajajaja – se echó a reir durante un buen rato
sí es verdad, se me fue un poco de las manos, pero qué querías que hiciera? eran decenas y nosotros sólo éramos siete. Qué hubieras hecho en mi lugar?

Con la mirada perdida y con una voz seria y melancólica se respondió a su misma pregunta.
- A veces tienes que tomar decisiones difíciles para proteger a la gente que quieres… Aunque hagas daño a otras personas.

Una frase que sinó fuera porque se estaba limpiando la bota llena de barro en mí, me hubiera calado muy hondo en el corazón.

- Pero bueno- prosiguió mientras le daba una calada a su pipa – si quieres charlar se me da mejor con unas cervezas. Pero eso sí, a cambio, me tendrás que invitar.

No me hizo mucha gracia invitarle, parecía más un contrabandista que un héroe.
Charlamos durante horas. Tantas horas como cervezas bebidas, quizá exagero. Hablamos de sus batallas contra el imperio, a pequeña y a gran escala, junto con nosotros los rebeldes, pero también con otras razas. Los wookies, seres peludos muy inteligentes y poderosos, que rimbo me contó cómo arrancaban las extremedidas de sus enemigos, tan fácil como desmembraba las hojas de abarbusto que se fumaba. Twi’leks habilidosos y grandes tiradores e Ithorianos, Sullustanos, Durosianos y así un largo etcétera.
Hablamos de historias que todo el mundo pensaba que exageraban, tan recientes que no se consideran leyendas. historias como cuando en mitad de una exploración, estuvieron semanas comiendo bichos y escondidos de un imponente Rancor. De batallas espaciales en los que eran minoría pero salían ilesos. Incluso me llegó a desmentir historias que hablaban de cómo llegó a la base aliada sano y salvo habiéndole dejado la nave tirado y utilizando sus blasters para impulsarse. Incluso de batallas contra los temibles Sith, aunque esta última lo dijo como si fuera cierta.

Hablamos y bebimos sin darnos cuenta, hasta que la luna brilló en sus pupilas dilatadas por el alcohol.
- Vamos Mike? – De tanto que hablamos se sabía mi nombre.
- Y señor, qué era de usted antes de alistarse?
- Ahora soy un rebelde y no sé si podré volver a ser lo que era.

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chipi_516

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